SANAR CON AMOR

Sanar con Amor. El amor es el principio que crea y sustenta las relaciones humanas con dignidad y profundidad. El amor espiritual nos lleva al silencio, y éste tiene el poder de unir, guiar y liberar a las personas. El amor es la base para el principio de ecuanimidad entre el espíritu y la persona. Cuando el amor está combinado con la fe, crea una base fuerte para la iniciativa y la acción. El amor es el catalizador para el cambio, el desarrollo y los logros.

El amor no es sólo un deseo, una pasión, un sentimiento intenso hacia una persona u objeto, sino una conciencia que es a la vez desinteresada y satisface el propio ser. Se puede sentir amor por el país de origen, por un propósito apreciado, por la verdad, la justicia, la ética, por las personas, la naturaleza, el servicio a los demás y por Dios. El amor emana de la verdad, y de la sabiduría. El amor basado en la sabiduría es amor real, no es un amor a ciegas. Descubrir los secretos del amor es observar cómo se revelan los secretos de la vida.

 

SANARTE A TI MISMO CON AMOR

Contra el mal, simplemente no se lucha. Se le cubre, se le envuelve, se le conquista con una energía “superior”, con una energía de mayor vibración, que lo cubre, que lo envuelve y lo transforma. El amor disipa, el amor disuelve, el amor transforma. Ese amor, evita desde un principio que se geste o si quiera inicie tan temida enfermedad.

Para lograrlo, tenemos que vivir llenos de ese amor a diario y conscientes de su presencia en nuestras vidas. Puedes enojarte, puedes molestarte o alterarte porque algo te hicieron, porque alguien metió la pata, etc. Lo que no vale es quedarte ahí, es depender de ese estado de ánimo, de ese enojo, sino dejarlo ir. No luchar contra el hecho ni contra el enojo sino observarlo, aceptar que es parte de ti y abrazarlo y seguir adelante. Todo lo que sucede en nuestras vidas lo podemos entender mejor así: un 10% es lo que pasa o sucede y el otro 90% es lo que hacemos con ellos, es decir, como reaccionamos, como nos comportamos y que hacemos con aquello que nos sucede. Recuerda que eres tú y nadie más el único que tiene la respuesta.

Para empezar tienes que vivir una vida llena de amor, esto se logra recordando que ya eres amor, ¡somos producto de un milagro de amor! Recuerda eso y empieza a amar todo lo que te rodea, incluyendo a las plantas y a los animales. Ama a toda persona que conoces en tu vida, sea quien sea, ¡porque es alguien tan divino y digno como tú!

Después lo que tienes que hacer es vivir una vida llena de gratitud, agradeciendo a cada momento que puedas, por todo lo que tienes, haces, vives, experimentas, recibes, dejas de tener, logras, compartes, etc. Es decir, vive lleno de gracia, de esa fuerza que nos llena y nos nutre porque está basada, mezclada y rellena del AMOR puro y verdadero, no del que creemos que es amor cuando nos gusta alguien. Es ese amor que todo lo incluye, que todo lo acepta, que todo lo goza. Es un amor totalmente incondicional, así como el SOL nos ama día a día con su calor y su luz, así como el viento nos ama a diario con sus caricias, sin importar si somos negros o blancos, chinos o mexicanos, altos o flacos, simplemente se da para que tú lo sientas, para que tú lo goces!

Cuando logras este estado, de vivir en tu centro, en tu equilibrio y desde el corazón, lleno de gozo, de alegría y de felicidad, por el simple hecho de existir, independientemente de lo que otros digan o hagan, o de lo que te esté sucediendo en este tiempo de tu vida, sea éxito o fracaso, llueva o esté soleado, adquieres una fuerza y un poder tal, que todo lo que sucede a tu alrededor deja de importar, deja de tener peso, un peso que solo tú le das, condicionado y basado en tus experiencias del pasado, en tu historia, en tus dolores y sobretodo en tus sufrimientos de ayer.

Cuando tienes ese poder, que te da el vivir desde el amor y la gratitud, eres capaz de crear, de resolver, de mejorar, de lograr, todo aquello que haz estado pensando o sintiendo que se requiere en tu vida. Es más, con ese poder, puedes responder de una manera clara, fácil y eficiente a cualquier situación que te presenta la vida.

La idea básica es que toda persona puede curarse a sí misma alcanzando un estado de profunda relajación. Se puede experimentar la alegría y el bienestar, la transformación personal y, finalmente, la curación.

 “NO INTENTE CURAR SU CUERPO SIN CURAR TAMBIÉN SU ALMA»

Esto quiere decir que, la verdadera raíz de un dolor o enfermedad se origina en el alma y para curarse es necesario sanar el alma.

La mente puede producir daños en el cuerpo pero de la misma manera opera de manera contraria o sea que el poder de la mente puede curar el cuerpo. La Curación Espiritual ayuda a restaurar la salud física y mental, aliviando dolores y favoreciendo una mejor calidad de VIDA

 

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